Cáncer

Hacia el 2006 el Dr. Beauchamp de casualidad se sorprendió durante un congreso en Sicilia del fuerte picor en la garganta del aceite de oliva. Investigándolo descubrió que poseía propiedades anti-inflamatorias similares al Ibuprofeno. El responsable sería una molécula bautizada como Oleocanthal. Años más tarde y tras numerosas investigaciones se ha demostrado que el Oleocanthal es capaz de matar literalmente células cancerígenas de algunos tumores, abriendo una interesante ventana para futuros tratamientos oncológicos utilizando aceite de oliva contra el cáncer.

La clave estaría en sus antioxidantes, que penetran las células malignas e interfieren en su funcionamiento normal, llevándolas a la muerte en menos de 30 minutos. Lo interesante es que no perjudican a las células sanas, dejándolas simplemente "dormidas" durante unos minutos. Estos estudios encajan en las estadísticas que apuntan a una menor incidencia en general del cáncer en los países de la cuenca mediterránea que siguen la famos Dieta Mediterránea. Unas tasas de cáncer notablemente inferiores a la de países con sistemas sanitarios avanzados como Alemania, Francia, Suecia o Reino Unido.