El aceite de oliva virgen extra ayuda a reducir la grasa visceral gracias al ácido oleico y sus polifenoles. Estos compuestos mejoran la sensibilidad a la insulina y activan el metabolismo de las grasas, facilitando la oxidación de los depósitos abdominales. Además, su efecto saciante regula el apetito, mientras que sus propiedades antiinflamatorias combaten la inflamación crónica asociada al tejido adiposo profundo, promoviendo una composición corporal mucho más saludable.