El aceite de oliva virgen extra reduce significativamente el riesgo de sufrir un ictus gracias a sus ácidos grasos monoinsaturados y potentes antioxidantes. Estos componentes mejoran la salud de las arterias cerebrales, reducen la formación de coágulos y combaten la inflamación vascular. Su consumo diario ayuda a controlar la hipertensión y el colesterol, factores determinantes que, al mantenerse en niveles óptimos, protegen el flujo sanguíneo hacia el cerebro y previenen accidentes cerebrovasculares.