El aceite de oliva virgen extra es clave para regular la presión arterial gracias a su alto contenido en ácido oleico y polifenoles. Estos compuestos bioactivos estimulan la producción de óxido nítrico, un potente vasodilatador que relaja las paredes arteriales y facilita el flujo sanguíneo. Al reducir la rigidez vascular y combatir el estrés oxidativo, su consumo diario ayuda a mantener niveles tensionales saludables y disminuye la necesidad de medicación hipotensora.