El aceite de oliva virgen extra protege contra el Parkinson gracias a sus potentes antioxidantes, como el hidroxitirosol y el oleocanthal. Estos compuestos combaten el estrés oxidativo y la neuroinflamación, factores críticos en la degeneración de las neuronas dopaminérgicas. Al preservar la integridad neuronal y prevenir la acumulación de proteínas tóxicas en el cerebro, su consumo regular mejora el control motor y retrasa la progresión de los síntomas neurológicos de forma natural.