El aceite de oliva virgen extra ofrece un equilibrio ideal entre Omega-3 y Omega-6, esencial para reducir la inflamación sistémica. Aunque su contenido en estos ácidos grasos esenciales es menor que en otros aceites, su proporción equilibrada evita el exceso de proinflamatorios. Gracias a sus antioxidantes, protege a estos ácidos de la oxidación, optimizando su función en la salud cerebral, la integridad de las membranas celulares y la prevención de enfermedades cardiovasculares.