El etiquetado del aceite de oliva es fundamental para garantizar la transparencia y calidad al consumidor. Debe indicar claramente la categoría (Virgen Extra, Virgen o Aceite de Oliva), el origen y el método de extracción. Además, es vital fijarse en la fecha de cosecha y de consumo preferente para asegurar el frescor. Las etiquetas certifican el cumplimiento de normativas estrictas, protegiendo contra el fraude y asegurando la trazabilidad total del producto.