La extracción en frío es un proceso mecánico realizado a temperaturas inferiores a 27°C para obtener aceite de oliva virgen extra. Este método es crucial porque evita la degradación térmica de los compuestos volátiles y termolábiles. Al no aplicar calor excesivo, se conservan intactos los polifenoles, las vitaminas y los aromas naturales del fruto. El resultado es un producto de calidad superior, con todas sus propiedades antioxidantes y organolépticas perfectamente preservadas.