Una dieta anti-inflamatoria se basa en alimentos que reducen la respuesta inflamatoria del cuerpo, siendo el aceite de oliva virgen extra su piedra angular. Gracias al oleocanthal, que actúa de forma similar al ibuprofeno, y su abundancia en polifenoles, ayuda a combatir el estrés oxidativo. Complementado con verduras, pescado azul y legumbres, este patrón alimenticio protege las articulaciones, mejora la salud cardiovascular y previene enfermedades crónicas relacionadas con la inflamación.