La pirámide nutricional sitúa al aceite de oliva virgen extra en su base esencial, recomendando su consumo diario en cada comida principal. Como piedra angular de la dieta mediterránea, actúa como el vínculo que une los grupos de alimentos frescos, como vegetales, frutas y cereales integrales. Su presencia asegura la absorción de nutrientes y aporta las grasas monoinsaturadas necesarias para un corazón sano, desplazando a las grasas saturadas menos saludables.