Argelia posee una tradición olivarera milenaria, siendo uno de los principales productores de África. Su cultivo se concentra en regiones como Cabilia, donde predominan métodos tradicionales y variedades autóctonas como la Chemlal. Aunque históricamente se enfocó en el consumo interno, el país está modernizando sus almazaras para mejorar la calidad y potenciar la exportación. Sus aceites destacan por perfiles sensoriales únicos, con sabores frutados y un carácter profundamente ligado a su tierra.