Líbano posee una de las tradiciones olivareras más antiguas del mundo, centrada en la variedad autóctona Souri, famosa por su resistencia y alto contenido de polifenoles. El aceite libanés destaca por un perfil sensorial robusto, con notas de hierba fresca, matices de pimienta y un amargor equilibrado. La producción artesanal sigue siendo fundamental, aunque el país moderniza sus almazaras para proyectar su herencia milenaria hacia los mercados gourmet internacionales más exigentes.