Marruecos es uno de los mayores productores mundiales, destacando por su variedad reina, la Picholine Marocaine. Sus aceites se caracterizan por un perfil equilibrado, con notas frutadas de manzana y un ligero toque picante. Gracias a un ambicioso plan de modernización agrícola, el país ha mejorado drásticamente su calidad, exportando aceites de oliva virgen extra de alta gama que combinan su rica tradición mediterránea con procesos de extracción de última generación.