Siria posee una de las culturas del olivo más antiguas del mundo, siendo cuna de variedades ancestrales como la Sorani y la Zaity. Su aceite de oliva virgen extra destaca por un perfil robusto y tradicional, con un frutado intenso y notas que recuerdan a la hierba silvestre. A pesar de los retos, la producción sigue siendo un pilar vital, ofreciendo aceites con un carácter auténtico y una gran riqueza en antioxidantes.