Túnez es uno de los mayores exportadores mundiales, destacando por su inmensa superficie de cultivo ecológico. Sus variedades principales, Chemlali y Chetoui, producen aceites con personalidades contrastadas: desde perfiles suaves y frutados con notas de almendra hasta aceites intensos y muy ricos en polifenoles. La modernización de sus almazaras ha permitido que sus aceites de oliva virgen extra compitan en la élite internacional, destacando por su pureza y carácter mediterráneo.