Es bastante sencillo hacer tu propio jabon casero. Utilizaremos sosa cáustica, altamente abrasiva, una sola gota sobre la piel puede provocar graves quemaduras. Por ello utilizaremos durante todo el proceso guantes y gafas. Nos aseguraremos de estar en un lugar ventilado para evitar respirar los vapores de la sosa cáustica.

Tipos de jabones caseros

Si queremos un jabon casero “duro” utilizaremos aceite de palma. Si lo queremos más espumoso, aceite de coco, y si lo queremos más hidratante, aceite de oliva. En este artículo queremos fabricar jabon casero especial para el cuidado de la piel de bebés, por lo que utilizaremos aceite de oliva.

Ingredientes para fabricar jabon casero líquido o sólido

Sólo tres, 1 litro de aceite de oliva, 125 gramos de sosa caustica y 300ml de agua. Se puede hacer en frío o en caliente. En frío deberemos esperar unas cuatro semanas a que la mezcla “cure sola”. En cambio en caliente aportaremos la energía necesaria para provocar las reacciones químicas que precisamos. Tardaremos aproximadamente 1h30m.

Vamos a explicar en este artículo como hacer jabon casero en “caliente”. Empezaremos vertiendo lentamente la sosa cáustica en el agua. Daremos vueltas lentamente hasta que la mezcla pase de un estado turbio y blanquecino a transparente. Calentaremos en una olla el aceite de oliva para que alcance la temperatura de la mezcla anterior. Empezaremos a verterlo lentamente, removiendo la mezcla al mismo tiempo. Veremos que poco a poco la mezcla va tomando consistencia. Nos podemos ayudar con una batidora de varilla alternando con las vueltas manuales.

Veremos que la mezcla va tomando consistencia a medida que pierde calor, pasando de líquida a cremosa, tipo mayonesa, y finalmente, espesa, como un puré de patatas. En este estado podremos añadir unas gotas de aceites de esencias como romero o lavanda para dotar a nuestro jabón de fragancias. Seguiremos dando vueltas hasta que esté prácticamente solidificado, y verteremos la amalgama en un tupper de plástico para facilitar después su extracción. Nos aseguraremos de presionarlo con fuerza para evitar la formación de bolsas de aire en su interior, y lo dejaremos reposar hasta que acabe de solidificar. Una vez sólido, lo extraeremos del tupper y lo cortaremos en los trozos o bloques que queramos.

Curiosamente, en la actualidad se fabrican jabones, geles y detergentes espumosos, con diferentes sustancias químicas, porque se cree, erróneamente, que limpian más que el jabón sólido o el jabón casero líquido.

Historia del jabón casero

Es muy antiguo, los primeros vestigios se remontan al 3er milenio AC, por la región de Sumer, en Mesopotamia, cuna de nuestras civilizaciones, donde en una tablilla de arcilla, se relata la fabricación de jabón casero hirviendo aceite, junto con potasio, álcalis, soda, sal y resinas, para tratar fibras textiles. El uso para el aseo llegaría después. En la tradición romana se cuenta que en el Monte Sapo, la lluvia se mezcló con las cenizas y grasas de sacrificios animales y humanos, produciéndose la reacción química de saponificación y jabón como producto final. También se sitúa el primer jabón sólido en la ciudad de Savova, cerca de Génova (Italia).