Un cerebro sano es la base de una vida saludable. Por eso hay que tener cuidado con ciertas dietas que pueden ser perjudiciales. Nuestra Dieta tiene una influencia importante en nuestro cerebro, y por ello debemos alimentarlo correctamente. De hecho es el órgano más “hambriento” de nuestro cuerpo, ya que consume por si sólo entorno al 20% de las calorías que ingerimos. Ahora, los científicos del Cornell Medical College en Nueva York han investigado cuales son los alimentos óptimos para garantizar la salud nuestro cerebro. En paralelo, han publicado también la lista de aquellos alimentos que son dañinos.

Los alimentos sanos para el cerebro

Ácidos grasos

En particular los que denominamos como de “cadena larga” o “insaturados”, como los Omega-3. Los encontramos sobretodo en el salmón o las sardinas, y son estos los ácidos grasos que utiliza nuestro cerebro para funcionar.

Glucosa

Son los carbohidratos de los que el cerebro extrae la energía, y sin los cuales no pueden producirse los intercambios metabólicos, es decir PENSAR. Encontramos la glucosa en los kiwis, los boniatos o las cebollas.

Vitaminas y sales minerales

Vitamina A, Vitamina C, Vitamina E son necesarias para el correcto funcionamientos del cerebro. También son bienvenidos el Zinc, que encontraremos en las espinacas, brocoli, manzanas, naranjas y tomates.

Aceite de oliva virgen extra

aceite de oliva para el cerebroEs uno de los alimentos más sanos para nuestro órganos pensante. Un excelente Brain Food. Previene por ejemplo enfermedades como la demencia hasta en un 67%. Estos resultados están avalados por numerosos estudios en USA y Europa. Se recomienda una ingesta mínima de 16mg de aceite de oliva virgen extra a lo largo del día.

Si además acompañamos esta dieta de ejercicio físico, como el Running…mucho mejor! Está demostrado que correr mejora el funcionamiento de nuestras células cerebrales.

Alimentos a evitar

Comida basura o Fast Food

Frituras, como patatas fritas son nocivos para el cerebro. Productos como la margarina están compuestos de grasas saturadas, que a largo plazo, dañan el cerebro, e impiden su correcto funcionamiento.

Alimentos procesados industrialmente

Evitaremos por ejemplo las pizzas o los quesos procesados, ya que contiene ácidos grasos Trans, que impiden los intercambios metabólicos en el cerebro.