Maneras de adulterar el aceite de oliva

adulterar el aceite de oliva virgen extra

Indice

La adulteración del aceite de oliva virgen extra (AOVE)

Adulterar el aceite de oliva es un fraude persistente a pesar de que este alimento es uno de los más controlados y sujetos a la legislación europea. Los métodos para adulterar el aceite de oliva se vuelven cada vez más sofisticados, lo que, según la científica Alba Tres Oliver de la Universidad de Barcelona (UB), hace que algunos casos puedan pasar inadvertidos para los controles estándar.

El Motor del Fraude: Beneficio Económico

La motivación principal para adulterar el aceite de oliva es el lucro económico. Los defraudadores buscan poner el producto en el mercado a precios más bajos que los productores honestos o simplemente vender mayores volúmenes. Dado que el AOVE es un producto relativamente costoso (aunque no ha alcanzado los 10 euros por litro este año, sigue siendo caro en comparación con precios anteriores), la primera advertencia para el consumidor es desconfiar del aceite de oliva virgen extra que tenga un precio muy bajo, ya que es imposible que sea más barato que el precio medio.

Los Ingredientes Utilizados para Adulterar

Para adulterar el aceite de oliva, los estafadores recurren a aceites de menor calidad. Los ingredientes principales utilizados hoy en día incluyen:

  • Aceite de girasol
  • Aceite de avellana
  • Aceite de aguacate

Mientras que los aceites de girasol y avellana son detectables con los métodos de control estándar, el jugo de aguacate es particularmente problemático. Según la experta, el aguacate tiene propiedades nutricionales muy similares a las del aceite de oliva, lo que genera una gran dificultad en la detección.

La Detección y el Contexto Criminológico

Para combatir los métodos de fraude cada vez más complejos, la UB ha desarrollado una herramienta analítica avanzada que ha sido validada para detectar la adulteración del aceite de oliva. Esta herramienta será compartida con las autoridades de la Generalitat de Cataluña para unificar fuerzas y reforzar la vigilancia.

Desde una perspectiva criminológica, el fraude cumple con todos los elementos de un delito:

  1. Víctima: El consumidor.
  2. Móvil: La ganancia económica.
  3. Oportunidad: Surge cuando la vigilancia es insuficiente.

La mera existencia de herramientas de control más eficaces ayuda a desalentar la tentación de delinquir.

Distinción entre Fraudes

La adulteración del aceite de oliva trae a la memoria el histórico fraude del aceite de colza (rapeseed oil), que provocó más de mil muertes. Ese caso fue un «doble fraude»: se vendía aceite de colza como aceite de oliva, y el aceite de colza había sido adulterado con un colorante industrial tóxico para el consumo humano.

En la actualidad, la experta sostiene que la intención de adulterar el aceite de oliva es obtener un lucro financiero, no causar problemas de salud a la población.

Una práctica de engaño más común que la adulteración del aceite de oliva con otros ingredientes es el fraude en el etiquetado de categorías, como vender aceite de oliva virgen como extra virgen o etiquetar como AOVE un producto que ha perdido calidad por un almacenamiento deficiente. Aunque estas prácticas de engaño pasan más desapercibidas socialmente, la profesora concluye que las adulteraciones con ingredientes externos, si bien existen, son «siempre excepcionales».

Aceite lampante: origen, proceso y usos

El aceite lampante se define como un aceite de oliva virgen que presenta defectos graves en sus propiedades organolépticas. Su origen suele estar en el uso de aceitunas recogidas del suelo, frutos excesivamente maduros o fallos en el proceso de elaboración (almacenaje deficiente o molturación incorrecta). Esto deriva en un producto con una acidez superior a 2º, cuyo olor y sabor resultan desagradables.

Históricamente, su nombre proviene de su uso como combustible para lámparas de aceite. Según las normativas europeas actuales, el aceite lampante no es apto para el consumo humano directo y, por tanto, nunca se encuentra en los estantes de los supermercados. Sin embargo, no se desecha debido a su valor industrial y para evitar el impacto ambiental que supondría verterlo.

Para que pueda ser consumido, el aceite lampante debe someterse a un proceso en plantas refinadoras, donde se eliminan sus olores y sabores anómalos, obteniendo así el aceite refinado. No obstante, durante este tratamiento químico se pierden los polifenoles y vitaminas esenciales. Para darle salida comercial, este aceite refinado se mezcla con una pequeña proporción de aceite de oliva virgen o extra, dando como resultado el producto que conocemos simplemente como «aceite de oliva» (suave o intenso).

En conclusión, aunque el aceite procedente del refinado del lampante es seguro para la salud, su calidad es media-baja y carece de las propiedades saludables del AOVE. Los aceites virgen y virgen extra proceden exclusivamente de aceitunas frescas y sanas, garantizando la ausencia total de trazas de aceite lampante.

Avances Tecnológicos en la Detección de Fraude en el Aceite de Oliva

La adulteración del aceite de oliva es un desafío crítico que afecta la confianza del consumidor y la reputación de productores legítimos. Recientemente, investigadores de Marruecos y Francia han desarrollado la espectroscopia de fluorescencia frontal-lateral, una técnica innovadora que identifica cambios químicos sutiles imposibles de detectar con métodos convencionales. Este sistema analiza la emisión de luz de la muestra, permitiendo diferenciar el AOVE de mezclas con aceites de menor calidad con una precisión de hasta el 100%.

A diferencia de la cromatografía tradicional, este método destaca por su rapidez (análisis en minutos), su sostenibilidad al no requerir solventes químicos y su capacidad para detectar fraudes mínimos de hasta el 5%. Además, su potencial para el análisis in situ permite realizar controles de calidad directamente en almazaras o puntos de venta, fortaleciendo el cumplimiento de las normativas de DOP e IGP.

Complementariamente, el científico Kilian Visser ha revolucionado el sector al combinar la espectroscopia Raman con aprendizaje automático (Machine Learning). Esta técnica utiliza luz láser para obtener una «huella dactilar» química de la muestra. Al integrar algoritmos avanzados, el sistema puede detectar la presencia de aceite de girasol en aceite de oliva virgen con una sensibilidad extrema del 0,25%.

Ambas tecnologías representan un hito en la seguridad alimentaria. Mientras la fluorescencia optimiza la detección de mezclas de oliva de distintos grados, el método Raman-Machine Learning ofrece una velocidad de respuesta de pocos segundos. La implementación de estos sistemas por organismos como el Consejo Oleícola Internacional promete estandarizar la vigilancia global, garantizando que el valor nutricional y la pureza del «oro líquido» permanezcan protegidos frente a prácticas ilícitas.

Aceite de oliva fraudulento: Un desafío para Europa

La publicación alemana Frankfurter Rundschau alerta sobre el incremento del aceite de oliva fraudulento, impulsado por la escasez de cosechas y el aumento de precios. Esta situación ha convertido al «oro líquido» en un objetivo principal para el fraude alimentario a escala internacional.

Métodos de adulteración y riesgos

El fraude se manifiesta principalmente de dos formas:

  • Mezclas ilícitas: Combinación de AOVE con aceites de semillas (girasol, colza o soja) más económicos.
  • Falsificaciones totales: Uso de aceites vegetales teñidos con clorofila o betacaroteno para imitar el color del virgen extra.

Además del perjuicio económico, esto supone un riesgo sanitario para personas alérgicas a semillas no declaradas en el etiquetado.

Innovación tecnológica: La «huella dactilar» química

Para combatir el aceite de oliva fraudulento, se ha desarrollado un método de prueba rápida basado en la fluorescencia y sensores digitales. Esta tecnología permite:

  • Identificar la autenticidad de forma casi instantánea.
  • Detectar cambios en la firma lumínica de la muestra si ha sido adulterada.
  • Facilitar el trabajo de Europol e Interpol en la retirada de productos sospechosos.

Consejos de seguridad para el consumidor

Ante la dificultad de identificar el fraude visualmente, se recomiendan tres filtros de seguridad:

  1. Desconfiar de precios anomalmente bajos: Un AOVE auténtico tiene costes de producción que impiden precios de saldo.
  2. Certificaciones oficiales: Priorizar aceites con sellos de DOP (Denominación de Origen Protegida) o IGP.
  3. Detalles de cosecha: Los productores legítimos suelen ser transparentes con la fecha y el lugar de producción.

En conclusión, la tecnología de análisis rápido es la nueva frontera para erradicar el aceite de oliva fraudulento, garantizando que este pilar de la dieta mediterránea mantenga su integridad y seguridad para el consumidor final.

Nota importante: aceitedelcampo.com promueve el consumo del aceite de oliva virgen extra por sus cualidades culinarias y beneficios para la salud. No obstante, no debe sustituirse ningún medicamento o tratamiento actual sin la orientación de un profesional de la salud.

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