Herramienta eficaz en la lucha contra la adulteración y el fraude
Un equipo de investigadores de las Universidades de Bari y Milán ha desarrollado un innovador sistema de análisis no destructivo para la evaluación rápida, sostenible y de bajo costo de la calidad del aceite de oliva virgen extra (AOVE). Este avance representa una herramienta eficaz en la lucha contra la adulteración y el fraude en uno de los sectores alimentarios más afectados.
Técnica e Investigación
El nuevo protocolo, publicado en la revista Food Chemistry, se basa en la aplicación de enfoques quimiométricos y de inteligencia artificial (IA) a la espectroscopia infrarroja de transformada de Fourier (FT-IR).
El objetivo principal es estimar la concentración de ésteres etílicos de ácidos grasos, que son indicadores clave de la calidad y autenticidad del AOVE. Actualmente, este parámetro se determina mediante la cromatografía de gases (GC). Aunque la GC es confiable, es un procedimiento complejo, lento, costoso y que requiere el uso de reactivos químicos y laboratorios especializados.
El método propuesto aprovecha la información obtenida por la espectroscopia FT-IR, que genera una huella digital espectral del producto. Esta huella se analiza mediante análisis multivariado y modelos de aprendizaje automático (Machine Learning).
El rol de la Inteligencia Artificial
El algoritmo más efectivo identificado en el estudio utiliza la técnica XGBoost. Gracias también al uso de herramientas de IA explicable, el algoritmo es capaz de identificar e interpretar las regiones espectrales más fuertemente asociadas con la presencia de los ésteres etílicos. Este proceso permite detectar correlaciones que son invisibles al ojo humano y a los métodos de análisis tradicionales, sin necesidad de destruir la muestra.
Impacto y Futuro
La implementación de esta tecnología tiene el potencial de reducir drásticamente el tiempo y los costos de análisis, además de disminuir el impacto ambiental asociado a los métodos tradicionales. Permitirá realizar un cribado rápido en mayores cantidades de muestras, ofreciendo una indicación inmediata y confiable del cumplimiento del producto.
Aunque este enfoque aún no sustituye al método oficial (cromatografía de gases), puede servir inmediatamente como una herramienta preliminar eficaz para productores, fábricas, consorcios y organismos de certificación, mejorando concretamente los procesos de control de calidad.
El equipo de investigación, que forma parte del proyecto METROFOOD-IT, ya está trabajando para ampliar el conjunto de datos experimentales y extender la metodología a la evaluación de otros parámetros importantes de calidad del AOVE, como:
- Acidez
- Índice de peróxidos
- Contenido fenólico
El objetivo final es desarrollar un sistema integrado capaz de ofrecer una evaluación completa y rápida del producto, revolucionando el control de calidad en el sector agroalimentario. La combinación de la espectroscopia con la inteligencia artificial se perfila como el futuro para hacer que las pruebas de calidad sean más accesibles y eficientes.
Alerta por la calidad del aceite de oliva en Europa: falta de controles y competencia desleal
El sector del aceite de oliva en la Unión Europea se enfrenta a una crisis de confianza y sostenibilidad económica debido a la insuficiencia de los controles de calidad y el aumento masivo de importaciones a bajo coste. Un reciente informe de la Corte de Cuentas Europea ha puesto de manifiesto que, aunque el aceite producido en Europa debe cumplir con estándares estrictos, el sistema falla al supervisar el producto que ingresa desde el exterior, poniendo en riesgo el prestigio del «Made in Europe».
El problema de los controles insuficientes El informe revela una brecha alarmante en la vigilancia fronteriza. Se estima que alrededor del 9% del aceite de origen extranjero entra en el mercado comunitario sin las garantías adecuadas. Un dato especialmente crítico señala que, durante el bienio 2023-2024, no se registraron controles en cargamentos de aceite de oliva en varios de los principales puntos de entrada a la UE. Esta falta de inspección no solo facilita la entrada de productos que no cumplen las normativas sanitarias o de etiquetado, sino que también deja la puerta abierta a fraudes alimentarios y contaminantes.
Impacto de las importaciones y precios en caída La situación es particularmente grave en Italia, donde organizaciones como Coldiretti y Unaprol han denunciado un aumento del 38% en las importaciones de aceite tunecino en los primeros meses de 2025. Este aceite, beneficiado por acuerdos de aranceles cero y menores costes de producción, se vende a precios que rondan los 4 euros por litro. Esta competencia agresiva ha provocado un desplome superior al 20% en los precios del aceite virgen extra italiano, obligando a muchos agricultores locales a vender por debajo de sus costes de producción.
Fraude en el origen y «perfeccionamiento activo» Otro punto de conflicto es el régimen de «perfeccionamiento activo», un mecanismo legal que permite importar aceite, procesarlo y reexportarlo como si fuera de origen nacional. Esta práctica diluye la trazabilidad y permite que aceites de menor calidad se comercialicen bajo etiquetas prestigiosas, engañando al consumidor y dañando la reputación de los productores auténticos.
Conclusiones y demandas Ante este escenario, el sector exige una reforma urgente que fortalezca la trazabilidad y los análisis de riesgo. Se solicita a la Comisión Europea mayor claridad jurídica y controles más rigurosos tanto en aduanas como en la industria olearia para proteger la salud de los consumidores y garantizar la supervivencia económica de los olivicultores europeos frente a la competencia desleal.
Innovación tecnológica: sensores ópticos para el análisis del aove
Un equipo de investigadores de la Universidad de Granada ha desarrollado un sensor óptico portátil capaz de medir con precisión la calidad del aceite de oliva virgen extra (AOVE). Este avance se centra en la detección de dos biofenoles cruciales: el oleocantal (OC) y la oleaceína (OLA). Estos compuestos son los responsables de las propiedades antiinflamatorias, antioxidantes y anticancerígenas que otorgan al aceite de oliva su estatus de superalimento en la dieta mediterránea.
La principal ventaja de este dispositivo es su capacidad para democratizar la evaluación de calidad. Tradicionalmente, determinar la concentración de estos fenoles requería laboratorios especializados, personal altamente cualificado y procesos que tomaban al menos 45 minutos por muestra. Con esta nueva tecnología, el análisis se reduce a menos de dos minutos y puede realizarse directamente en la almazara o el olivar, facilitando la toma de decisiones en tiempo real durante la cosecha.
Sostenibilidad y eficiencia frente a métodos tradicionales
El sensor rompe con las barreras de los métodos cromatográficos tradicionales, que suelen ser costosos (superando los 150 euros por análisis) y generan un impacto ambiental negativo debido al uso de productos químicos. Por el contrario, el nuevo invento de la Universidad de Granada es sostenible y económico: requiere una cantidad mínima de muestra (apenas 0.25 ml), no utiliza disolventes orgánicos y elimina la necesidad de reactivos costosos.
La fiabilidad del dispositivo ha sido validada en colaboración con los Laboratorios Tello, analizando muestras de diversas variedades y orígenes. Los resultados confirman que la herramienta es altamente precisa, ofreciendo a los productores una solución técnica que responde a una demanda histórica del sector: medir la calidad in situ de forma instantánea y accesible para pequeñas y medianas empresas.
Impacto en Productores y Consumidores
Para los productores, esta tecnología permite optimizar los procesos de producción y envasado, garantizando que el producto final mantenga sus propiedades biosaludables. Para los consumidores, el uso de este sensor se traduce en una mayor transparencia. Al poder certificar niveles altos de OC y OLA de forma sencilla, se refuerza la confianza en el etiquetado del AOVE y se garantiza que el cliente está adquiriendo un producto de calidad superior respaldado por ciencia de vanguardia.
Actualmente, el equipo de investigación trabaja con la Oficina de Transferencia de Resultados de Investigación de la UGR para acelerar la llegada al mercado de esta patente. Este proyecto es un ejemplo destacado de cómo la innovación académica puede transformarse en una herramienta práctica que añada valor a toda la cadena de suministro del llamado «oro líquido», asegurando un futuro más competitivo para la industria agroalimentaria.



