Se trata de un olivo silvestre (Olea Europaea var. sylvestris), de la misma especie del olivo, pero salvaje, se presenta casi siempre como arbusto o matorral. Los tallos son más recios y robustos en comparación con el olivo, y sus hojas más anchas y de colores más intensos. De hecho, los olivos que se dejan de cuidar se van asiveltrando o acebuchando. Cuando pasa de arbusto a árbol el acebuche puede alcanzar hasta los 10-15 metros de altura. No obstante, no suele encontrarse en forma de árbol ya que sirve de alimento para el ganado. Son muy resistentes a la sequía y se adapta bien a suelos pobres, y pueden tener incluso espinas. Por ello, es usado habitualmente en repoblaciones forestales o como arbusto ornamental ya que casi no precisa mantenimiento y se adapta a todo tipo de terrenos. No obstante, al igual que el olivo, comprar aceite oro del desiertoson sensibles al frío y a la excesiva humedad. Encontramos acebuches por todo el territorio nacional, en particular en la provincia de Cádiz.

El acebuche, el gran olvidado

Mientras que se recolectan cientos de miles de hectáreas de olivar cada año en casi toda España, y reciben atención y cuidados de los olivicultores, el acebuche pasa a menudo desapercibido a su lado. Aunque suele ser de menor tamaño hay ejemplos de acebuches majestuosos, con frutos de menor tamaño que rara vez se recolectan.

Aceite de acebuche

Al igual que el olivo, el acebuche produce “aceitunas” o acebuchinas, más pequeñas y en menor cantidad que su primo el olivo. Se elaboran aceites de acebuchina caseros, al ser poco rentables a nivel comercial. Las acebuchinas son sobretodo atractivas para las aves cuando necesitan en otoño una reserva extra de grasa para el invierno o viajes migratorios. Actualmente se vuelve a utilizar para la producción de aceite ecológico de primera calidad. Por otra parte las hojas del acebuche tienen numerosas propiedades medicinales, ayudan a disminuir la presión sanguínea y son hipoglucemiantes. Sus excelencias eran ya conocidas en la Grecia Antigua cuando se premiaba a los vencedores en los Juegos Olímpicos con ramas de acebuche.

Almazara de Monva

Con su Dominus Acebuche, lo están intentando recuperar, elaborando aceite con acebuchinas de acebuches silvestres, a 600 metros de altitud, que crecen en las laderas de los cerros del Parque Natural de Sierra Mágina. Producen más de 700 litros de aceite de acebuche virgen extra, de color verde dorado, muy aromático y de picante progresivo. A destacar también su muy elevado contenido en antioxidantes naturales.

Almazara Mudéjar Alcazarín

Gracias al empeño y sabiduría de uno de sus dueños, Francisco Vaillanueva, nace Mudéjar Edición Especial, de Monda, en la Sierra de las Nieves de Málaga, un magnífico virgen extra de acebuche.

Reclamo turístico

Este tipo de aceites presentan un rendimiento muy bajo, que no supera el 10% en comparación con el aceite de oliva, y tiene sensiblemente mayores costes de recolección. Se ha convertido pues en un hobby para algunos nostálgicos que no quieren renunciar a este zumo de aceitunas silvestres tan agradable. En mercados como el japonés, el virgen extra de acebuche es apreciado para usos cosméticos, aún más beneficiosos que los del aceite de oliva virgen extra.

Por otra parte, los acebuches son ya un reclamo turístico, como los ejemplares gigantes de hasta cuatro metros de diámetro del Parque Natural de la Sierra de Grazalema en Cádiz. Uno de los más bellos es el Acebuche en la Sierra de Benalfí, de la Ciudad Romana de Ocuri, entre los restos romanos de una antigua ciudad romana. En miles de hectáreas de olivar de sierra nos encontraremos ejemplares de acebuche de distinto porte origen de actual olivar de sierra en España, y se ha convertido en un bocado exquisito para todo tipo de pájaros.