Aceite de oliva de Argelia
El Aceite de oliva de Argelia está experimentando una transformación histórica hacia la excelencia, tal como demuestra el éxito de Dahbia, una marca que ha logrado destacar en el exigente escenario internacional.
Situada en las áridas mesetas de Djelfa, lejos de las regiones olivareras tradicionales del norte mediterráneo, esta explotación de 40 hectáreas y 15,000 árboles ha desafiado las condiciones extremas de un suelo calcáreo y un clima de contrastes térmicos severos para producir un producto de calidad superior.
El fundador del proyecto, Hakim Alileche, un antiguo profesional de las artes gráficas con raíces familiares en Cabilia, decidió regresar a la tierra con la ambición de posicionar el Aceite de oliva de Argelia en el segmento premium global.
Para lograrlo, implementó un modelo de producción moderno que prioriza la sostenibilidad y el respeto absoluto por el medio ambiente, rechazando el uso de fertilizantes químicos o pesticidas y apostando por prácticas orgánicas certificadas.
Este enfoque riguroso dio sus frutos en la edición 2026 del NYIOOC World Olive Oil Competition, donde Dahbia obtuvo una medalla de plata, validando que el Aceite de oliva de Argelia posee un potencial competitivo excepcional.
La clave de este éxito reside en la recolección temprana de la variedad local Chemlal; aunque este método reduce el rendimiento cuantitativo, maximiza la concentración de polifenoles y realza un perfil sensorial complejo caracterizado por notas de hierba fresca, almendra verde y alcachofa.
Alileche ha tenido que enfrentarse al escepticismo inicial de otros agricultores locales, quienes cuestionaban la viabilidad de sus métodos de baja producción, pero los reconocimientos internacionales han servido como catalizador para cambiar la percepción del sector en el país. El proyecto Dahbia no solo se centra en la comercialización de este Aceite de oliva de Argelia de alta gama en mercados de Europa y América del Norte, sino que también busca fomentar una cultura de calidad interna mediante la trazabilidad total del proceso, desde el árbol hasta el embotellado.
Además, la visión de futuro de la empresa incluye la integración del oleoturismo con la creación de alojamientos en la propia finca, permitiendo que los visitantes experimenten directamente el valor del patrimonio agrícola argelino.
Este avance representa un hito para el Aceite de oliva de Argelia, demostrando que la inversión en tecnología, la formación especializada y la preservación de los cultivares autóctonos pueden convertir los desafíos de un entorno semiárido en fortalezas distintivas.
Al priorizar la calidad sobre la cantidad y combinar el conocimiento ancestral con estándares internacionales de pureza, Dahbia se ha erigido en un modelo a seguir para las nuevas generaciones de productores que buscan profesionalizar la industria nacional.
En definitiva, el reconocimiento internacional obtenido por este Aceite de oliva de Argelia confirma que el país está preparado para abandonar los métodos puramente tradicionales y reclamar un lugar destacado entre los mejores aceites de oliva virgen extra del mundo, ofreciendo un producto con carácter, estructura y una identidad territorial inconfundible que refleja la riqueza de las tierras altas de Djelfa.



