El aceite de oliva previene el cáncer por sus antioxidantes y polifenoles como el oleocantal, que destruye células cancerígenas sin dañar las sanas. Sus ácidos grasos monoinsaturados reducen el estrés oxidativo y la inflamación crónica, factores clave en tumores de mama y colon. Además, protege el ADN frente a mutaciones genéticas y bloquea oncogenes específicos, fortaleciendo el sistema inmune contra la proliferación de células malignas en el organismo.