El consumo de aceite de oliva reduce la glucemia posprandial gracias a la oleuropeína, componente clave del virgen extra. Este hallazgo de la Universidad Sapienza destaca que su inclusión en la dieta mejora el control de la diabetes. Además de regular el azúcar en sangre, contribuye a disminuir los niveles de grasas sanguíneas, consolidándose como una grasa saludable esencial para pacientes con desórdenes metabólicos y un factor preventivo fundamental.