La conservación del aceite de oliva debe realizarse en un lugar fresco, seco y oscuro, alejado de fuentes de calor, luz y humedad. Se recomienda usar envases opacos, preferiblemente de vidrio oscuro o acero inoxidable, para evitar la oxidación. Es importante mantenerlo bien cerrado y consumirlo en los meses posteriores a su apertura. Evitar el contacto prolongado con el aire preserva su sabor, aroma y propiedades nutricionales y antioxidantes por más tiempo.