El aceite de oliva virgen extra combate el síndrome metabólico al actuar simultáneamente sobre sus principales factores de riesgo. Sus ácidos grasos monoinsaturados mejoran la sensibilidad a la insulina y regulan los niveles de glucosa en sangre. Además, sus polifenoles reducen la inflamación sistémica, equilibran el colesterol y ayudan a disminuir la presión arterial y la grasa abdominal. Este efecto integral protege el metabolismo y reduce drásticamente el riesgo de padecer diabetes tipo 2.