Beber aceite de oliva virgen extra en ayunas es una práctica ancestral con beneficios científicos probados. Su alto contenido en ácido oleico y polifenoles ayuda a reducir la inflamación sistémica y mejora la salud cardiovascular. Además, actúa como un suave lubricante natural para el sistema digestivo, facilitando el tránsito intestinal y mejorando la absorción de nutrientes. Es una forma directa de obtener una dosis concentrada de antioxidantes que combaten el daño celular.