Estados Unidos ha experimentado un crecimiento notable, liderado por California, donde se produce la gran mayoría de su aceite de oliva virgen extra. La industria estadounidense apuesta por métodos de recolección mecánica de alta densidad y estándares de calidad muy rigurosos. Sus aceites suelen ser frescos, con perfiles equilibrados y una gran presencia de variedades como la Arbequina. El consumidor local valora cada vez más la frescura del producto nacional frente al importado.