El mercado del aceite de oliva está marcado por una alta demanda global debido a sus beneficios saludables. España lidera la producción mundial, aunque los precios fluctúan drásticamente según las cosechas y el clima. Actualmente, el sector enfrenta el reto de la sostenibilidad y la lucha contra el fraude. El crecimiento del oleoturismo y la exportación a mercados como China y EE. UU. definen el futuro de este valioso activo comercial.