El aceite de oliva virgen extra protege la salud hepática al reducir la acumulación de grasa en el hígado y mitigar la inflamación. Sus antioxidantes, como el hidroxitirosol, combaten el estrés oxidativo y previenen el daño celular en los hepatocitos. Además, el ácido oleico mejora la sensibilidad a la insulina, facilitando el metabolismo de los lípidos y ayudando a prevenir o revertir condiciones como el hígado graso no alcohólico de manera natural.